Angeles de Los Angeles

Era mi primer dia de clases en veterinaria, tenia 24 años, una casi carrera, un casi matrimonio, y una casi vida encima. Era el primer recreo de clase de bioestadística y un tipo de pelo claro con jockey, una parka enorme y cara de sobrado se me acerca y me pide fuego. Muerta de frío saco del bolsillo de mi chaqueta un encendedor, se lo acerco y espero que se vaya. Para sorpresa mia no se va, sino que empieza a hacerme una serie de preguntas sobre quien soy de donde vengo y me cuenta su vida. Desde ese día no se separó nunca más de mi lado hasta cuatro años mas tarde y casi una carrera completa. Se convirtió en mi mejor amigo, en mi partner, mi yunta, mi socio, mi leal consejero. El ritmo de la universidad exige que la gente pase casi la mitad del día juntos pero con él eso era fácil, así que era casi 24x5, los fines de semana descansabamos, pero eramos familia. Si yo hubiese tenido 7 años el hubiera sido ese niño que te enseña a atrapar ranas en el estanque o a usar la resortera sin pegarte en los dedos. Disfrutabamos de cosas tan simples como comer chicle haciendolo sonar fuerte y con la boca abierta, o hacer una buena sopa. El sabía que música iba a estar de moda incluso antes que sonara en cualquier radio. Veiamos peliculas, escuchabamos musica, estudiabamos, nos tomabamos unas cervezas, arreglabamos el mundo, en realidad nos acompañabamos en todo. Uno de los tipos mas inteligentes que he conocido. Cuando estudiabamos siempre tenía la visión que yo no veía, lo mismo cuando hablabamos de mis pololos o de sus pololas. Si teníamos que hacer un proyecto era simple trabajar con él, las ideas se sucedían unas a otras y cada una era mas genial que la anterior. Siempre que pensabamos en el futuro profesional pensabamos que trabajaríamos juntos, era el tipo que si fueras policía quisieras de compañero, al menos yo, trabajabamos bien y parecido y confiabamos el uno en el otro ciegamente, y nos queríamos mucho, nos cuidabamos de todo y de todos, hasta de nosotros mismos. Eramos geniales juntos y la universidad fue un mejor lugar gracias a que existen personas increibles que salen de la nada y que aparecen para acompañarnos en etapas de la vida para disfrutar cosas tan tontas como comer un chicle haciendo mucho ruido jajaja. Hoy el es feliz (creo, espero), tiene un hijo, espero que siga soñando como yo lo recuerdo. No lo extraño, aunque lo recuerdo bastante seguido, siempre con cariño, fueron buenos años acompañada por un par de angeles.

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